Trotamundos por amor
El día que salí de mi casa le di un fuerte abrazo a mi mamá quien me despidió con ojos llorosos.
Mi papá que estaba hablando por teléfono y cortó su llamada para darme un abrazo y despedirme.
¡Bendijeron a su hija!
Su segunda hija marchaba así fuera de casa, se disponía a cruzar el mar Caribe, para ir a una tierra desconocida.
Dejó en casa un par de cajas con algunas cosas y empacó el resto de su vida en dos maletas.
No es un adiós definitivo... "¡pronto volveré a casa!"
Muchas veces he llorado con el corazón lleno de nostalgia, deseando estar sentada a la mesa frente a la ventana; acompañada de mi amada familia, acompañada del sonido de la lluvia que tan molesta me resultaba, del sonido del viento entre los arboles a la orilla del río y del griterío de las guacamayas que llegaban a comerse las frutas, y disfrutando de una deliciosa taza de café.
Y me preguntarás: entonces, "¿para qué ser trotamundos? o ¿chica trotamundos, por qué no regresas a casa?"
Y yo te contestaré:"porque para esta hora es que he llegado aquí"
Mucha gente me ha dicho: "eres muy valienta, yo no podría ser trotamundos".
Yo les digo: "No soy valiente, simplemente quiero ser obediente. Debo obediencia a QUIEN me llamó y me hizo trotamundos por amor".
Me encuentro en tierras lejanas, escucho un idioma que algunas veces me cuesta entender y hablar, experimento una cultura que nunca antes conocí, y hablo a personas que nunca escucharon antes sobre ESA Persona que cambió mi vida para siempre.
Si me lo preguntas, ¡esa es mi razón para ser trotamundos!
Cuando siento como que ya no puedo continuar, veo al Varón de la cruz, y recuerdo que vale la pena. Vale la pena el tiempo invertido, vale la pena el dinero invertido, vale la pena cada paso dado, cada minuto, cada momento agradable y no tan agradable del camino.
Es bello entender que aunque soy trotamundos no camino sola, hay un PUEBLO que camina conmigo. ¡Y que privilegio el que nos ha dado el Varón de la cruz a mí y a mi PUEBLO de ser quienes podamos llevar Su mensaje a oídos de quienes nunca han escuchado tan Buenas Noticias!
¿Pero quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte algo a ti? ¡Todo lo que tenemos ha venido de ti, y te damos solo lo que tú primero nos diste! 1 Cro 29:14 (NTV)
No soy más que una simple trotamundos, peregrina y extranjera en tierras lejanas, que trata de buscar guía en la brújula de Su Palabra, que va donde el viento de Su Espíritu la lleva y que busca agradar al Varón de la cruz.
Algún día probablemente volveré por el mismo camino por el que he venido hasta aquí, pero hasta que eso suceda seguiré siendo una trotamundos que anhela quiere cumplir con la tarea asignada.
Estamos aquí solo por un momento, visitantes y extranjeros en la tierra, al igual que nuestros antepasados. Nuestros días sobre la tierra son como una sombra pasajera, pasan pronto sin dejar rastro. 1 Cro 29.15 (NTV)
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