Trotamundos por amor
El día que salí de mi casa le di un fuerte abrazo a mi mamá quien me despidió con ojos llorosos. Mi papá que estaba hablando por teléfono y cortó su llamada para darme un abrazo y despedirme. ¡Bendijeron a su hija! Su segunda hija marchaba así fuera de casa, se disponía a cruzar el mar Caribe, para ir a una tierra desconocida. Dejó en casa un par de cajas con algunas cosas y empacó el resto de su vida en dos maletas. No es un adiós definitivo... "¡pronto volveré a casa!" Muchas veces he llorado con el corazón lleno de nostalgia, deseando estar sentada a la mesa frente a la ventana; acompañada de mi amada familia, acompañada del sonido de la lluvia que tan molesta me resultaba, del sonido del viento entre los arboles a la orilla del río y del griterío de las guacamayas que llegaban a comerse las frutas, y disfrutando de una deliciosa taza de café. Y me preguntarás: entonces, "¿para qué ser trotamundos? o ¿chica trotamundos, por qué no regresas a casa?" Y yo t...